El pasado domingo se disputó una nueva edición del derby más caliente y pintoresco del fútbol argentino. Newell´s y Central se volvieron a ver las caras, por un partido correspondiente a la 13er fecha del Torneo Apertura 2008.
El Canalla no fue ni sombra, en la calurosa tarde rosarina. Totalmente desdibujado, nunca entendió como jugar el partido. No hubo juego asociado, pero tampoco individualidades desequilibrantes. No hubo volumen de juego, pero tampoco verticalidad hacia el arco rival.
Muy pocos salvaron las ropas dentro de este Central que estuvo de regalo en la cancha y que su rival le hizo precio, un descuento enorme, casi una beneficencia. Porque estaba para goleada, y la diferencia fue mínima. En ningún pasaje del cotejo se vieron respuestas futbolísticas y anímicas en el equipo de Arroyito. Hacía rato que no se veía un Rosario Central que dejara una imagen tan palida, como la este equipo dirigido por Alfaro.
Se perdió un partido, no fue uno más. Fue uno de esos que duelen como los cachetazos más fuertes, que te dejan con un nudo atragantado en la garganta, mordiendo los labios y haciendo fuerza para no quebrar en llanto.
Medialab
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Leandro Aguiar
Hernán Funes
(Rosario Central)
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